La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por los ciberdelincuentes para acelerar y automatizar sus ataques. Google alertó que grupos criminales y organizaciones dedicadas al espionaje ya emplean sistemas avanzados capaces de planificar, ejecutar y ampliar operaciones maliciosas con una intervención humana cada vez menor, lo que abre un nuevo escenario de riesgo para la ciberseguridad mundial.
IA PERMITE AUTOMATIZAR ATAQUES Y ROBOS DE CREDENCIALES
El Grupo de Inteligencia sobre Amenazas de Google (GTIG) reveló en su informe “AI Threat Tracker” que el uso de agentes avanzados de inteligencia artificial dejó de ser experimental. Los investigadores detectaron ataques contra sistemas tecnológicos, sanitarios y empresas de medios y entretenimiento en Norteamérica y Europa, además del robo de propiedad intelectual vinculada al desarrollo de modelos de IA y el secuestro de recursos en la nube para ejecutar herramientas propias.
Google señaló que organizaciones criminales, principalmente vinculadas a Rusia, China, Irán y Corea del Norte, utilizan estas tecnologías para automatizar el robo de credenciales, desarrollar código malicioso y realizar labores de espionaje. Los atacantes también estarían adquiriendo capacidades y accesos en la denominada darknet, mientras aumentan los intentos por comprometer la cadena de suministro de software mediante la manipulación de asistentes de programación y repositorios de código abierto.
Uno de los casos más preocupantes detectados por los especialistas fue una campaña masiva de robo de credenciales organizada mediante una arquitectura multiagente de inteligencia artificial. Según el informe, el sistema consiguió escalar sus operaciones de manera autónoma y comprometer miles de credenciales en apenas seis horas, una muestra de cómo la IA puede convertirse en un “multiplicador de fuerza” para ejecutar ataques complejos en mucho menos tiempo.
ATAQUES PODRÍAN SUPERAR LA VELOCIDAD DE RESPUESTA
El reporte también menciona al grupo de ciberespionaje Basin Castle, vinculado a China, que habría empleado modelos de lenguaje para investigar objetivos y resolver problemas durante sus intrusiones. Otro grupo chino intentó utilizar Gemini, la inteligencia artificial desarrollada por Google, para construir un sistema automatizado de pruebas de penetración capaz de ejecutar las primeras fases de un ataque. Asimismo, el grupo TeamPCP habría dirigido malware específicamente contra herramientas emergentes de IA, mientras actores relacionados con Corea del Norte utilizaron cuentas legítimas para ampliar automáticamente el alcance de sus operaciones.
John Hultquist, analista jefe del GTIG, advirtió que prácticamente todos los actores de amenazas ya utilizan la inteligencia artificial de alguna manera y que la principal preocupación será el incremento de su autonomía. A medida que estos sistemas puedan operar a mayor velocidad y escala, los especialistas consideran que podrían surgir ciberataques capaces de desarrollarse más rápido de lo que empresas y organismos de seguridad pueden detectarlos, contenerlos y responder a ellos.


