El uso cotidiano del teléfono celular no solo estaría afectando la concentración o la salud mental, sino también la estructura y el funcionamiento del cuerpo. Estudios científicos y especialistas en salud alertan que permanecer varias horas frente a las pantallas puede ejercer una presión excesiva sobre el cuello, debilitar las manos, perjudicar la coordinación motora y favorecer problemas en la piel y la visión, especialmente entre niños, adolescentes y trabajadores sedentarios.
EL “CUELLO TECNOLÓGICO” PUEDE EJERCER HASTA 27 KILOS DE PRESIÓN
Al mirar el celular con la cabeza inclinada, el cuello puede soportar una presión equivalente a 27 kilogramos, según investigaciones sobre la denominada postura de cabeza adelantada. Mantener esta posición durante largos periodos podría dañar los discos de la columna vertebral, deteriorar las articulaciones y los músculos e incluso reducir la capacidad pulmonar. Esta afección, conocida como “cuello tecnológico” o tech neck, también puede alterar progresivamente la postura y la apariencia física.
La flexión repetitiva del cuello ha generado además preocupación por la posible aparición de arrugas prematuras. La dermatóloga británica Justine Hextall sostiene que la tensión constante podría favorecer la formación de líneas en esa zona, aunque aclara que todavía no existen estudios concluyentes. Los relojes inteligentes también pueden provocar irritación, eccema o sensibilidad a materiales como el níquel, caucho, látex y acrilatos cuando se utilizan sin descanso y sobre una piel húmeda.
MENOS FUERZA Y HABILIDADES MOTORAS MÁS LIMITADAS
La tecnología también podría estar relacionada indirectamente con la disminución de la fuerza de agarre, considerada un importante indicador de salud general. Johannes Beller, profesor de sociología médica en Alemania, advierte que el trabajo sedentario frente a una computadora puede contribuir a una menor condición física entre las nuevas generaciones. Especialistas recomiendan complementar el uso de dispositivos con ejercicios de fuerza, actividad física regular y prácticas sencillas como apretar una pelota de tenis durante 15 a 30 segundos.
El tiempo excesivo frente a las pantallas también ha sido asociado con un menor desarrollo de la motricidad fina y de la coordinación entre la vista y las manos, especialmente en niños y adolescentes. Para reducir estos efectos, los expertos aconsejan sostener el celular a la altura de los ojos, mantenerlo a una distancia similar a la longitud del brazo, realizar pausas frecuentes y pasar más tiempo al aire libre. Cocinar, escribir a mano, tocar un instrumento o realizar manualidades son actividades que ayudan a recuperar el contacto físico con el entorno y fortalecen habilidades que el uso constante de las pantallas podría estar desplazando.

