Lo que comenzó como un videojuego inspirado en la infancia de un joven japonés terminó convirtiéndose en una de las marcas más influyentes del entretenimiento global. A 30 años de su creación, Pokémon continúa marcando generaciones y expandiendo su legado en la industria tecnológica y cultural.
El origen de Pokémon: de coleccionar insectos a crear un imperio
El mundo conoció por primera vez a los Pokémon —abreviación de Pocket Monsters— el 27 de febrero de 1996, cuando Nintendo lanzó en Japón los videojuegos Pocket Monsters: Red y Pocket Monsters: Green para la consola Game Boy. El objetivo era capturar 151 criaturas y completar la Pokédex, una dinámica innovadora que incentivaba la interacción entre jugadores mediante intercambios y batallas.
Detrás del proyecto estuvo Satoshi Tajiri, quien se inspiró en su pasión infantil por recolectar insectos en Tokio. Junto al ilustrador Ken Sugimori fundó Game Freak, estudio que desarrolló los primeros diseños de criaturas basadas en elementos biológicos y científicos. El primer Pokémon creado fue Rhydon, dando inicio a un universo que rápidamente conquistaría Japón y luego el resto del mundo.
De videojuego a fenómeno cultural global
El éxito fue inmediato y, para 1999, Pokémon ya se había expandido a Occidente con series animadas, cartas coleccionables, películas, juguetes y productos licenciados traducidos a más de 30 idiomas. Personajes como Pikachu y el entrenador Ash se convirtieron en íconos de la cultura pop, mientras la creación de The Pokémon Company consolidó la gestión global de la franquicia.
Tres décadas después, Pokémon mantiene su vigencia gracias a la constante innovación tecnológica, nuevas generaciones de videojuegos y fenómenos como Pokémon GO, que revolucionó la realidad aumentada en 2016. En 2026, la celebración del aniversario número 30 incluye eventos internacionales, celebridades invitadas y expectativas por el anuncio de una nueva generación de criaturas, confirmando que la llamada “pokemanía” sigue evolucionando junto a millones de seguidores alrededor del planeta.

