El coronel en retiro Max Anhuamán, exjefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), analizó la renuncia del general Óscar Arriola como comandante general de la Policía Nacional y consideró que su salida debería traducirse en una mejora frente a la creciente inseguridad ciudadana. Sin embargo, advirtió que los cambios de autoridades no solucionarán el problema de fondo y expresó su preocupación ante la posibilidad de que en pocos meses vuelva a producirse una nueva modificación en el alto mando policial.
Anhuamán sostuvo que la Policía requiere una reforma profunda y puso como ejemplo la facilidad con la que personas ajenas a la institución pueden adquirir uniformes policiales. Señaló que, a diferencia de Perú, en Colombia existen establecimientos exclusivos y controlados para la venta de indumentaria policial. Para el exjefe de la DINI, este tipo de medidas debería formar parte de una reforma destinada a fortalecer la seguridad y evitar que delincuentes puedan hacerse pasar por agentes policiales.
El exfuncionario también cuestionó el actual funcionamiento de la cadena de justicia y afirmó que la lucha contra el crimen no puede depender únicamente de la Policía. Según explicó, se necesita una coordinación efectiva entre la institución policial, el Ministerio Público y el Poder Judicial. En ese sentido, defendió la capacidad operativa de los agentes para realizar inteligencia, seguimientos, capturas y diligencias con autorización judicial, mientras que la Fiscalía debería concentrarse en el sustento jurídico de las investigaciones.
CAPACIDAD DE INVESTIGACIÓN
Finalmente, Anhuamán sostuvo que la Policía debe recuperar el conocimiento especializado que, según su perspectiva, se perdió tras los cambios introducidos por el nuevo Código Procesal Penal. Recordó la experiencia de la antigua Policía de Investigaciones del Perú y afirmó tener confianza en que los agentes podrán responder frente al terrorismo, los secuestros y las organizaciones criminales si cuentan con respaldo político y herramientas legales adecuadas. A su juicio, la solución a la crisis requiere reformas integrales y el fortalecimiento de todas las instituciones que participan en la lucha contra el crimen.


