El colesterol LDL elevado, conocido como colesterol “malo”, provocó 3,6 millones de muertes y 90,7 millones de años de vida saludable perdidos en 2023, según una investigación internacional publicada en la revista médica JAMA. El análisis, liderado por la doctora Christian Razo, del Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, estudió la evolución de este factor de riesgo entre 1990 y 2023 en 204 países.
El colesterol alto avanza sin presentar síntomas
El LDL es una sustancia grasa que puede acumularse en las paredes de las arterias y reducir el flujo sanguíneo hacia el corazón y el cerebro. Su principal peligro es que no provoca dolor ni señales evidentes, por lo que puede permanecer durante años sin ser detectado hasta desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular isquémico. En 2023, fue el segundo factor asociado a la mortalidad cardiovascular en el mundo y uno de los diez principales riesgos de muerte por cualquier causa.
La investigación reunió información de 806 estudios poblacionales realizados en 161 países, con datos de aproximadamente 4.700 millones de personas recopilados entre 1962 y 2023. Además, los investigadores analizaron 38 ensayos clínicos para determinar la relación entre los niveles de colesterol LDL, los infartos y los ataques cerebrovasculares. Los resultados indican que cerca de un tercio de las muertes por infarto —unos 2,7 millones de casos— y el 27% de los fallecimientos por accidente cerebrovascular isquémico estuvieron vinculados al colesterol elevado.
Muertes por colesterol LDL aumentan en América Latina
En América Latina, el número absoluto de muertes cardiovasculares atribuibles al LDL alto creció alrededor de 80% entre 1990 y 2023, pese a que las tasas ajustadas por edad disminuyeron 43%. Los investigadores explicaron que esta aparente contradicción responde principalmente al crecimiento de la población y al envejecimiento. Honduras, República Dominicana, México, El Salvador y Guatemala mostraron avances limitados, mientras que Colombia y Costa Rica registraron mejoras superiores al promedio regional.
Los especialistas alertaron que los países de ingresos bajos y medios enfrentan mayores dificultades debido a la falta de diagnósticos tempranos, el tratamiento insuficiente y el acceso irregular a medicamentos como las estatinas. La doctora Razo planteó fortalecer la atención primaria, realizar controles de colesterol desde edades más tempranas e integrar el tratamiento del LDL con otros factores cardiometabólicos, como la obesidad, la hipertensión y la glucosa elevada. También se recomienda reducir las grasas saturadas y trans, aumentar el consumo de frutas, verduras y granos integrales, y realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada por semana. (Con información de Infobae).

