
A los cuatro años, el silencio marcaba gran parte de su vida. Hoy, Milagros conversa, cuenta historias, participa en clases y estudia en una institución de educación regular.
“Cuando sale del colegio no deja de hablar, parece un noticiero”, comenta entre risas y emoción Gladys Centeno al recordar el cambio de su hija Milagros, una niña de 7 años diagnosticada con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Su evolución es resultado del trabajo especializado que realiza el Servicio de Terapia de Lenguaje del Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen de EsSalud, donde actualmente el 80% de las atenciones está orientado al abordaje integral de pacientes con TEA.
La licenciada Helga Solís, especialista en trastornos del lenguaje y aprendizaje, explicó que el servicio realiza más de 250 sesiones mensuales enfocadas en desarrollar un lenguaje funcional que permita a los niños comunicarse, comprender ideas y desenvolverse socialmente.
“El objetivo no es solo que hablen, sino que puedan comprender, expresar necesidades, interactuar y ganar autonomía para su vida diaria”, precisó la especialista.
Así fue el tratamiento de la menor
El tratamiento de Milagros incluyó un trabajo multidisciplinario con especialistas en neurología, psiquiatría, rehabilitación y terapia ocupacional. Gracias a esta intervención integral, la menor logró desarrollar habilidades de comunicación, lectura, escritura e interacción social.
La especialista destacó además el rol fundamental de la familia en el proceso terapéutico. “La terapia continúa en casa. El acompañamiento de los padres es clave para reforzar los avances y potenciar las habilidades del niño”, señaló.
Por su parte, la madre de Milagros destacó que hoy su hija puede desenvolverse con seguridad en un entorno escolar inclusivo. “Verla integrada en una escuela regular y compartir con otros niños sin barreras es el mayor regalo. El apoyo de EsSalud ha sido fundamental para nosotros”, expresó emocionada.
Con este tipo de intervenciones, el Hospital Almenara fortalece su trabajo especializado en la atención de niños con TEA, promoviendo terapias orientadas a la inclusión, la autonomía y el desarrollo integral de los pacientes.


