El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Piero Corvetto, ha incumplido de manera flagrante su obligación de garantizar la instalación oportuna y completa de las mesas de sufragio, dejando a miles de ciudadanos sin poder ejercer su derecho fundamental al voto.
No se trata de un detalle menor ni de una falla aislada. Cuando el Estado, a través de uno de sus organismos clave, no asegura las condiciones mínimas para que la ciudadanía vote, lo que se vulnera no es solo un procedimiento: se atenta directamente contra la soberanía popular.
Frente a ello, no cabe el silencio ni la tibieza. Es imperativo demandar a la Fiscalía de la Nación que intervenga de inmediato. Estamos ante un posible caso de omisión de funciones que debe ser investigado con celeridad y firmeza.
La responsabilidad no puede diluirse en excusas burocráticas ni en comunicados evasivos. El país exige respuestas claras, responsables identificados y sanciones ejemplares si corresponde.
En estos momentos hay una tarea urgente que recae en la ciudadanía. Invocamos a todos los peruanos a acudir masivamente a votar antes del cierre de las mesas de sufragio.
Porque defender el voto es defender la democracia.
Y defender la democracia es defender el Perú.


