El 2025 no fue un año sencillo para Juan José Santiváñez, fiel escudero y aliado incondicional de la vacada expresidenta Dina Boluarte. El exministro del Interior atravesó una seguidilla de crisis políticas y judiciales que lo llevaron a dejar el poder en dos ocasiones, mientras enfrentaba investigaciones por presunto abuso de autoridad y tráfico de influencias, siempre en abierta confrontación con el Ministerio Público.
En enero, Santiváñez se negó a entregar la información de su cuenta iCloud en el marco de una investigación fiscal, alegando una vulneración a su intimidad. Meses después, mientras intentaba restar credibilidad a las cifras oficiales que evidenciaban un aumento de homicidios, la Fiscalía allanó su vivienda en marzo. Dina Boluarte salió entonces en su defensa y denunció la existencia de un supuesto “golpe blanco” impulsado desde el Ministerio Público y la prensa.
La situación se agravó el 19 de marzo, cuando su domicilio fue allanado por segunda vez y, dos días después, el Congreso lo censuró por su incapacidad para enfrentar la criminalidad. A ello se sumó la difusión de un audio en el que presuntamente solicitaba 20 mil dólares para gestionar un fallo favorable en el Tribunal Constitucional, acusación que el exministro negó, señalando que se trataba de honorarios profesionales.
RUMBO AL SENADO
Pese a la censura, Santiváñez retornó al Ejecutivo en un cargo creado especialmente para él y, en agosto, volvió al gabinete como ministro de Justicia. Sin embargo, nuevos audios —esta vez vinculados a presuntas gestiones en favor de un delincuente conocido como “El Diablo”— precipitaron su renuncia en octubre, antes de enfrentar otra censura y dentro del plazo legal para postular a las elecciones. Hoy, con investigaciones aún en curso, Santiváñez se prepara para iniciar su campaña rumbo al Senado con el partido Alianza para el Progreso.


