Lucifer, Chucky, Porky o Merlina son algunos de los nombres poco comunes con los que han sido registrados niños en el Perú, según datos del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec). Con el paso de los años, muchos de ellos consideran que estos nombres les generan burlas, bullying o discriminación, motivo por el cual cada mes cientos de personas recurren al Poder Judicial para solicitar el cambio de nombre mediante una sentencia.
De acuerdo con Rocío Romero, jueza de la Corte de Lima, este procedimiento debe estar debidamente sustentado. Indicó que, una vez que el expediente llega a sala, la sentencia podría emitirse en un plazo aproximado de 10 días.
PROCEDIMIENTO
Antes de ello, el solicitante debe pasar por un proceso previo de alrededor de tres meses en un juzgado de primera instancia. Durante este trámite se exige la presentación de documentos como la partida de nacimiento, DNI, antecedentes y pruebas que demuestren cómo el nombre registrado ha afectado su vida, entre ellas evaluaciones psicológicas y testimonios.
Romero precisó que el Poder Judicial evalúa cada caso considerando el impacto del nombre en la persona. “Tenemos que tener en cuenta que la dignidad y la identidad de la persona deben ir por delante, para que pueda tener un desarrollo normal en la sociedad”, señaló.


