Con el incremento de las temperaturas durante el verano, los especialistas alertan sobre el riesgo de golpes de calor en las mascotas, una condición que puede ser mortal si no se detecta y atiende a tiempo. No todos los animales presentan el mismo nivel de vulnerabilidad, ya que factores como la edad, el peso y ciertas características físicas influyen en su capacidad para regular la temperatura corporal.
Entre las mascotas más propensas a sufrir golpes de calor se encuentran aquellas de edad avanzada, con sobrepeso o que padecen enfermedades respiratorias o cardíacas. Asimismo, animales como bulldogs, pugs o gatos persas presentan un mayor riesgo debido a la forma de su nariz, que dificulta la correcta oxigenación y disipación del calor. La falta de acceso a agua y espacios con sombra también influyen en el peligro.
Reconocer los síntomas es clave para actuar de manera oportuna. Los signos más comunes incluyen jadeo excesivo, salivación abundante, gemidos, encías enrojecidas y aumento del ritmo cardíaco. En casos más graves, la mascota puede presentar piel muy caliente al tacto, diarrea, convulsiones, desorientación, tambaleo o incluso colapsar y negarse a levantarse.
¿CÓMO DEBEMOS ACTUAR?
Ante cualquiera de estas señales, los veterinarios recomiendan intervenir de inmediato, trasladando al animal a un lugar fresco, ofreciéndole agua y buscando atención profesional urgente. La prevención sigue siendo la mejor herramienta: evitar paseos en horas de intenso calor, garantizar hidratación constante y vigilar de cerca el comportamiento de las mascotas durante los días de temperaturas extremas.


