En el último día de su viaje a España, el papa León XIV visitó la tarde de ayer, viernes, el centro de acogida "Las Raíces" de la isla canaria de Tenerife, donde aseguró que las migraciones pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento entre los pueblos.
"El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad. Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial", señaló en un discurso muy aplaudido por los inmigrantes.
DEVUELVE LA ESPERANZA
En el breve acto, Robert Prevost escuchó a dos migrantes de Argelia, un hombre y una mujer, en representación de los cerca de 700 que se alojan en este centro que es gestionado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España.
Asimismo, el Santo Padre elogió "la colaboración por parte del Gobierno, de las diversas instituciones y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que ayudan a los migrantes", lo que "devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas".



