El papa León XIV inauguró este sábado 31 de enero un mosaico de la Virgen María y entronizó una estatua de Santa Rosa de Lima en los Jardines Vaticanos, en un acto que simboliza los profundos lazos históricos, espirituales y culturales entre el Perú y la Santa Sede.
Durante su mensaje, el Sumo Pontífice destacó que este gesto "renueva los profundos lazos de fe y amistad" con el Perú, un país que calificó como "tan querido para mí". El Pontífice agradeció especialmente a los artesanos de Don Bosco responsables de las obras y a toda la familia salesiana, en el día de la fiesta de San Juan Bosco.
Dirigiéndose a los asistentes, entre los que se encontraban autoridades vaticanas, miembros de la Conferencia Episcopal Peruana y la delegación diplomática peruana, resaltó la belleza del entorno natural donde se realizó la ceremonia. Saludó de manera particular al embajador del Perú ante la Santa Sede, Jorge Ponce San Román, y a la presidenta de la Gobernación del Vaticano, Sor Raffaella Petrini.
Reflexión sobre santidad y ejemplo de Santa Rosa de Lima
En su discurso, el papa reflexionó sobre el llamado universal a la santidad, evocando las figuras de la Virgen María y de Santa Rosa de Lima, a quien se refirió como "la primera santa latinoamericana". Citando al Concilio Vaticano II, recordó la vocación de todos los fieles a la plenitud de la vida cristiana y la importancia de estos símbolos para inspirar esa búsqueda espiritual.
Llamado a vivir testimonio en el mundo actual
El Pontífice animó a los presentes a vivir ese testimonio de santidad en el contexto actual. "Estas bellas imágenes que hoy contemplamos nos recuerdan la grandeza de la vocación a la que Dios nos llama. Es decir, la vocación universal a la santidad", afirmó, antes de impartir su bendición final a los asistentes congregados en los Jardines Vaticanos.



