La crisis política en Corea del Sur alcanzó un punto de quiebre este viernes, cuando el Tribunal Constitucional aprobó por unanimidad la destitución del presidente Yoon Suk-yeol, quien llevaba más de 100 días suspendido tras declarar la ley marcial el 3 de diciembre. El país celebrará elecciones anticipadas en un plazo máximo de 60 días.
ACUSADO DE VIOLAR LA CONSTITUCIÓN Y NEUTRALIDAD DEL EJÉRCITO
El fallo, leído por el presidente del tribunal, Moon Hyung-bae, señaló que Yoon incurrió en una "violación sustancial de la ley" al ordenar al Ejército ingresar al Parlamento para impedir que los legisladores debatieran el decreto de ley marcial. La corte determinó que no existía justificación para declarar poderes de emergencia y que se vulneraron derechos constitucionales de los legisladores, incluida su inmunidad parlamentaria.
Según la sentencia, el presidente utilizó las fuerzas armadas para fines políticos, comprometiendo la neutralidad institucional del Ejército y violando su rol como comandante en jefe. El veredicto, que no puede ser apelado, tiene efecto inmediato y obliga al país a organizar nuevas elecciones presidenciales en un plazo de dos meses.
POLARIZACIÓN SOCIAL Y PROMESA DE TRANSICIÓN ESTABLE
La destitución ha generado reacciones encontradas en todo el país. Mientras el principal partido opositor celebró la decisión como una “victoria del pueblo”, el partido oficialista aceptó el fallo “con humildad”. Encuestas recientes revelan que alrededor del 60 % de los ciudadanos apoyaban la salida de Yoon, en medio de protestas masivas que reflejan la división social.
El presidente interino, Han Duck-soo, anunció que garantizará una transición de liderazgo ordenada, priorizando la estabilidad política, la seguridad nacional y la política exterior durante este periodo interino. La atención global se centra ahora en los próximos comicios, que marcarán el futuro de la democracia surcoreana.