Halloween es la ocasión perfecta para dejar volar la imaginación, pero no es necesario comprar un disfraz completo para sumarse a la celebración. Una alternativa económica es revisar el armario y aprovechar prendas que ya tienes para crear diferentes personajes.
Por ejemplo, un vestido negro puede convertirse en la base de un disfraz de bruja si lo combinas con botas, medias oscuras y un sombrero. También puedes utilizar una camisa blanca, pantalón negro y lentes para recrear el estilo de un personaje de película de terror o un vampiro.
Prendas básicas que pueden convertirse en disfraces
Si tienes jeans, una camiseta a rayas y zapatillas, puedes armar un look de ladrón clásico. Otra opción es utilizar una camisa blanca, una falda o pantalón oscuro y maquillaje para conseguir una apariencia de personaje de terror. Las prendas rojas y negras también permiten crear combinaciones inspiradas en vampiros y demonios.
Los accesorios y el maquillaje pueden marcar la diferencia. Un poco de delineador, sombras oscuras, labial rojo o pintura facial ayudan a transformar un conjunto sencillo. Lo importante es combinar los elementos que ya tienes en casa y conseguir un disfraz creativo sin afectar tu bolsillo.



