La tarde del 25 de febrero, el Estadio Nacional de Lima fue escenario de una de las noches más memorables del año en materia de conciertos en Perú. Miles de personas se congregaron desde horas antes para presenciar el esperado show de Alejandro Sanz, quien llegó a la capital como parte de su gira mundial “¿Y ahora qué?”. La expectativa era evidente en cada tribuna: grupos de amigos, parejas y familias repasaban canciones icónicas mientras aguardaban el inicio del espectáculo programado para las 9:00 p.m.
Un concierto íntimo que conquistó Lima
El artista español abrió la noche a las 9:24 p.m. con los acordes de “Desde cuándo”, desatando una ovación inmediata. Desde ese instante, el concierto de Alejandro Sanz en Lima dejó claro que no sería un show convencional, sino una experiencia emocional compartida. La puesta en escena combinó luces envolventes, pantallas de gran formato y una banda sólida, en la que destacó la participación de la percusionista peruana Gisella Giurfa, celebrada por el público local.
El repertorio avanzó entre clásicos y temas recientes como “Por bandera”, “Bésame”, “A la primera persona” y “Mi soledad y yo”, que convirtieron al coloso deportivo en un inmenso coro. La conexión entre el cantante y el público peruano fue evidente en cada interpretación, especialmente cuando miles acompañaron de principio a fin canciones emblemáticas como “Amiga mía” y “Deja que te bese”.
El momento que marcó la noche
A las 9:56 p.m., se produjo la imagen que quedará grabada en la memoria de los asistentes. Alejandro Sanz tomó una bandera peruana que le alcanzaron desde las primeras filas y la ondeó con orgullo sobre el escenario del Estadio Nacional. La ovación fue ensordecedora y durante varios segundos la música quedó en segundo plano ante los aplausos y gritos de emoción. El gesto, espontáneo y cargado de simbolismo, reforzó el vínculo del artista con el Perú.
El clímax llegó con “Corazón partío” y “No es lo mismo”, canciones que desataron euforia total y un mar de luces de celulares iluminando el estadio. Más allá de la impecable producción, la gira “¿Y ahora qué?” en Lima demostró que la vigencia de Alejandro Sanz trasciende generaciones y que su conexión con el público peruano sigue intacta, consolidando este concierto como uno de los grandes espectáculos internacionales realizados en el país.


