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Hace 2 horas

Redescubren antigua metrópolis helenística: así era la poderosa ciudad de Alejandro Magno

El sitio, oculto durante siglos cerca de la actual frontera con Irán, muestra cómo el agua que la hizo prosperar también provocó su desaparición.

Foto: Charax Spasinou Project



Durante siglos, Alejandría del Tigris permaneció enterrada bajo el polvo y la inestabilidad política de una región marcada por conflictos. Fundada en el siglo IV a. C. por Alejandro Magno, la ciudad fue un estratégico puerto comercial que conectaba Mesopotamia con la India, hasta desaparecer tras la Antigüedad tardía. Investigaciones recientes dirigidas por el profesor Stefan Hauser, de la Universidad de Constanza, lograron reinterpretar los restos arqueológicos y confirmar la importancia global de esta urbe helenística.

Ciudad clave en el comercio del mundo antiguo

La metrópolis fue concebida como un puerto estratégico cerca de la confluencia de los ríos Tigris y Karun, en respuesta a los cambios geográficos que afectaban las rutas marítimas del golfo Pérsico. Conocida posteriormente como Charax Spasinou, se convirtió en un punto esencial para el intercambio de mercancías entre Oriente Próximo y Asia. Fuentes históricas señalan que casi todo el comercio procedente de la India transitaba por esta ciudad, lo que la transformó en un eje económico decisivo entre el 300 a. C. y el 300 d. C.

El redescubrimiento fue posible gracias a nuevas tecnologías que reemplazaron las excavaciones tradicionales. Los investigadores recorrieron más de 500 kilómetros recolectando fragmentos de cerámica y utilizaron drones y magnetómetros para crear un modelo tridimensional del terreno. Estos estudios permitieron identificar murallas ciclópeas, barrios residenciales, templos monumentales, hornos de fundición y un puerto interior conectado por canales al río Tigris, revelando la magnitud de una megaciudad planificada con precisión.

El agua que dio vida también selló su destino

La reconstrucción digital mostró que Alejandría del Tigris contaba con complejos sistemas de irrigación y amplias zonas agrícolas que garantizaban su autosuficiencia. Sin embargo, el progresivo desplazamiento del río Tigris hacia el oeste y la sedimentación del terreno alejaron la ciudad de su principal vía fluvial, provocando su declive. Sin acceso al agua ni al comercio marítimo, la urbe perdió relevancia y fue abandonada alrededor del siglo III d. C., mientras nuevas ciudades como Basora heredaban su papel estratégico.

El hallazgo arqueológico no solo arroja luz sobre la expansión de Alejandro Magno y la planificación urbana helenística, sino que también evidencia cómo los cambios climáticos y geográficos influyeron en el auge y caída de algunas de las ciudades más poderosas de la historia antigua.


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