La violencia continúa escalando en la provincia de Huacho, donde ya se contabilizan nueve personas asesinadas en lo que va del 2026, una cifra que refleja el grave deterioro de la seguridad ciudadana en el norte chico.
PROVINCIA MANCHADA DE SANGRE
El más reciente crimen ocurrió en el distrito de Huaura, donde un hombre fue acribillado en la puerta de su vivienda cuando se disponía a ingresar con su vehículo. Se trata de una nueva familia golpeada por el sicariato.
Horas antes, otro ataque armado cobró la vida de un mototaxista en el sector Fujimori, en el distrito de Santa María. La víctima fue baleada mientras se encontraba con amigos. En la escena se hallaron al menos ocho casquillos de bala y una persona permanece gravemente herida en el hospital regional de Huacho.
A estos hechos se suman los asesinatos de dos jóvenes que observaban un encuentro deportivo en un campo del sector Paraíso, también en Santa María, así como el triple homicidio ocurrido en un centro de rehabilitación, donde fue asesinado su director, Carlos Romero, junto a otras dos personas.
Según cifras oficiales, solo en el 2025 se registraron 78 homicidios en la provincia de Huaura. Si bien autoridades policiales han señalado que un alto porcentaje de las víctimas tendría antecedentes, también se han reportado casos de personas inocentes, entre ellos un niño de ocho años que murió durante un ataque armado en la irrigación Santa Rosa.
Ante esta situación, hace pocos días asumió funciones el general Manuel Faría Zapata, nuevo jefe policial de la zona, quien anunció operativos constantes durante la madrugada y controles estrictos a motocicletas y vehículos menores.
Pese a ello, Huacho y la provincia de Huaura aún no han sido declaradas en estado de emergencia, a pesar de los reiterados pedidos de autoridades locales y regionales. Vecinos denuncian que los ataques con explosivos y las amenazas por extorsión continúan, incluso en el centro de la ciudad.


