Las lluvias intensas que se registran en distintas zonas del país continúan provocando serias afectaciones a la población y a la infraestructura pública. En la provincia de Chanchamayo, región Junín, una precipitación de alta intensidad generó aniegos en el distrito de Pichanaqui, especialmente en un tramo cercano a un grifo local, lo que dificultó el desplazamiento de vehículos y peatones durante varias horas.
En el sur del país, la situación es crítica en la región Puno, donde desde fines del año pasado se vienen presentando lluvias acompañadas de nieve y granizo. Estas condiciones han ocasionado inundaciones, interrupciones en vías de comunicación y riesgos tanto para el transporte como para la salud de los ciudadanos. En Juliaca, las precipitaciones colapsaron avenidas principales como Huancané y la vía de Circunvalación hacia San Miguel, dejando extensas zonas cubiertas de agua debido a deficiencias en el sistema de drenaje.
Lluvias extremas evidencian vulnerabilidad de ciudades y servicios básicos
Los daños también alcanzaron a establecimientos de salud. En el distrito de Ilave, una fuerte granizada afectó la infraestructura de un hospital, donde el desprendimiento del techo permitió el ingreso de agua a áreas sensibles como el centro quirúrgico y salas de hospitalización. Personal del establecimiento advirtió sobre la falta de mantenimiento y la limitada presencia de la red de salud, situación que agrava la respuesta ante emergencias climáticas.
En la Amazonía, Madre de Dios reportó severos impactos a causa de lluvias torrenciales combinadas con vientos huracanados. En el centro de Puerto Maldonado, la fuerza del viento derribó árboles, dañó viviendas, arrasó con carpas y tumbó letreros publicitarios, generando alarma entre los vecinos y evidenciando la fragilidad de las zonas urbanas frente a eventos meteorológicos extremos.


