La escasez de peces viene afectando las labores de los pescadores artesanales en el muelle de Chorrillos y diversos puntos del litoral peruano. La alteración del ecosistema acuático ha reducido drásticamente las capturas diarias, obligando a los trabajadores del mar a extender sus jornadas hasta por 16 horas para retornar con apenas una fracción de su producción habitual.
Dicha ausencia de especies tradicionales como la anchoveta y el pejerrey ha paralizado las embarcaciones, dejando a decenas de familias sin sustento económico ante la imposibilidad de cubrir los costos operativos.
Especies marinas afectadas
Centenares de pelícanos, lobos marinos y gaviotas han dejado de cazar en altamar para agruparse en los muelles en busca de desperdicios o alimento otorgado por los transeúntes. Algunos pescadores reportaron la muerte de ejemplares por inanición, mientras observan la presencia inusual de especies provenientes del norte que se desplazan hacia el sur huyendo de la alteración térmica.
Piden apoyo al gobierno
Ante el complejo panorama, los gremios de la pesca artesanal hicieron un llamado urgente a las autoridades del Gobierno para implementar medidas de contingencia y apoyo económico que permitan mitigar la crisis. Los trabajadores señalaron que las redes retornan casi vacías o con especies no comerciales, afectando de manera directa el abastecimiento en los mercados locales y la estabilidad laboral en las caletas desde el norte hasta el sur del país.
Aumentaría temperatura del mar
Especialistas del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) advirtieron que el incremento de la temperatura del agua del mar podría superar los 3.5 grados centígrados, alcanzando una magnitud de moderada a muy fuerte hacia finales de año. Este calentamiento anómalo provoca que especies pelágicas como la anchoveta se desplacen hacia aguas más profundas o migren a otras zonas en busca de corrientes frías, dificultando su captura e impactando directamente en la economía nacional tras la cancelación de temporadas de pesca.
Las proyecciones oficiales indican que esta fase de alteración térmica en el litoral se extendería potencialmente hasta abril de 2027, con un punto crítico durante la temporada de verano. Las autoridades alertaron que el mantenimiento de altas temperaturas en el Océano Pacífico no solo paralizaría las actividades pesqueras a mayor escala, sino que también incrementará el riesgo de lluvias intensas, desbordes e inundaciones en las regiones de la costa norte y centro del territorio nacional.

