Buenos Días Perú

05/01/2026

Rodríguez Mackay defiende la tesis de la excepcionalidad jurídica en el caso Venezuela: “Es derecho internacional”

El excanciller sostiene que la actuación de EE. UU. responde a mecanismos legales excepcionales y no a una ruptura normativa.




Miguel Ángel Rodríguez Mackay, excanciller peruano y especialista en derecho internacional, sostuvo que el análisis sobre la situación de Venezuela y la actuación de Estados Unidos ha sido abordado de manera incompleta, pues —según remarcó— se insiste únicamente en el principio de no intervención. “Si miráramos el derecho internacional solo como una regla absoluta, entonces no habría nada que discutir”, afirmó, al precisar que este sistema jurídico también contempla “mecanismos de excepción” que “no se dicen porque no conviene”. En ese sentido, cuestionó que se hable solo de “invasión, invasión e invasión”, cuando —a su juicio— existe la figura de la legítima defensa prevista en el propio derecho internacional.

El exministro explicó que la legítima defensa permite a un Estado actuar de forma unilateral sin autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. “Yo Estado A me defiendo de lo que haga el Estado B que me pueda perjudicar”, señaló, añadiendo que para esa respuesta “no necesito el permiso de nadie”. Para Rodríguez Mackay, el debate público omite deliberadamente este punto porque “solo se mira el derecho internacional de un solo lado”, cuando en realidad —dijo— “el derecho internacional es regla, pero también es excepción”.

Derecho internacional, poder y el caso venezolano

Rodríguez Mackay sostuvo que una de las limitaciones estructurales del derecho internacional es que no funciona como el derecho interno. “El derecho internacional es horizontal, es plano, todos los Estados son iguales”, indicó, lo que —según explicó— reduce su capacidad coercitiva. En ese escenario, afirmó que se ha superpuesto “el fuerte derecho interno de Estados Unidos”, el cual —dijo— permite actuar bajo el principio de universalidad. “Ese derecho interno extraordinariamente fuerte prioriza la soberanía del Estado”, señaló.

Respecto a Venezuela, el excanciller fue enfático al describir al régimen chavista. “Todos sabemos que en Venezuela ha habido un régimen catastrófico, tiránico”, afirmó, atribuyendo a ese sistema “la mayor pobreza de la historia del país” y “la migración más grande registrada en América Latina. Además, indicó que la oposición no logró una alternativa interna sólida. “No se pudo hacer desde adentro porque la oposición venezolana nunca estuvo unida”, sostuvo, al referirse a la limitada capacidad real de figuras como Edmundo González Urrutia y María Corina Machado.

OEA, excepcionalidad y escenarios regionales

En relación con la Organización de Estados Americanos, Rodríguez Mackay defendió su rol político regional. “Si no hubiera OEA, América sería un desastre”, afirmó, destacando que este foro permite ordenar la política internacional en el continente. Sin embargo, criticó la actual debilidad del sistema interamericano. “La Corte Interamericana está de capa caída” y “el sistema de derechos humanos está totalmente ideologizado”, sostuvo, insistiendo en la necesidad de reformas profundas.

Sobre el temor a que Estados Unidos replique su actuación en otros países, el excanciller descartó escenarios similares. México y Colombia no son casos comparables porque son países democráticos”, afirmó, aunque reconoció no coincidir políticamente con esos gobiernos. Para Rodríguez Mackay, lo ocurrido en Venezuela debe ser calificado como “excepcional, atípico y sui generis”, y pidió que la OEA emita un pronunciamiento continental que deje claro que “esto es solo para el caso venezolano”.

Finalmente, el exministro analizó el futuro político inmediato de Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro. “Estados Unidos lo único que ha hecho es extraer a Maduro”, señaló, advirtiendo que figuras como Delcy Rodríguez, Vladimir Padrino y Diosdado Cabello “materialmente siguen al frente del país”. Según explicó, Washington estaría “midiendo la reacción” de estos actores antes de avanzar hacia una transición. “No se trata solo de la persona, sino del proceso que instaló el chavismo-madurismo”, concluyó.


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