Buenos Días Perú

03/04/2025

Crisis en Bolivia: escasez de combustible y alza de precios afectan a la población

A más de 3,800 m s. n. m., comerciantes y transportistas enfrentan largas colas para abastecerse de combustible, mientras los precios de alimentos básicos siguen en alza.




La ciudad fronteriza de Desaguadero, en territorio boliviano, vive un panorama preocupante. La crisis energética y económica que enfrenta Bolivia se refleja en calles vacías, comercios cerrados, productos básicos encarecidos y una creciente incertidumbre entre la población. Así lo constató el equipo periodístico de Buenos Días Perú que cruzó la frontera para recoger testimonios directos.

En el mercado local, vendedores y consumidores relatan el impacto de la escasez de gasolina y diésel, sumado al encarecimiento de alimentos como arroz, carne y aceite. Una madre de familia entrevistada explicó que el saco de arroz que antes costaba 360 bolivianos (S/191.22), ahora supera los 600 (S/1129). El aceite de cinco litros, que costaba 65 bolivianos, ahora supera los 100.

La gasolina continúa subsidiada por el Estado a un precio de 3,74 bolivianos por litro. Sin embargo, el problema radicaría en la falta de inversión en exploración y modernización de la industria energética durante los últimos años. De no revertirse esta situación, Bolivia podría quedarse sin reservas de gas para el 2028, según cálculos de analistas.

A esto se suma la escasez de dólares y los bloqueos en rutas clave como Cochabamba y Santa Cruz, lo que ha dificultado el traslado de productos y provocado el alza de precios. A pesar de que no hay desabastecimiento general, la oferta se ha vuelto limitada y más costosa.

Otros comerciantes señalaron que el control estatal sobre los productos impide vender libremente y denunciaron decomisos incluso con documentos en regla.

La situación también ha alterado el comercio fronterizo. Ahora son los bolivianos quienes cruzan hacia Perú para adquirir productos más baratos. Incluso comerciantes del lado peruano relatan que la dinámica ha cambiado: antes vendían a Bolivia, ahora son los bolivianos quienes traen productos para comerciar en ciudades como Juliaca y Arequipa, donde el valor del sol les resulta más rentable.

La incertidumbre crece a medida que se acercan las elecciones presidenciales en Bolivia. En tanto, sectores como el transporte, esencial para el abastecimiento, continúan divididos entre negociar con el gobierno o mantener medidas de protesta.


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