La presidenta Keiko Fujimori supervisó el traslado de diez internos del penal El Milagro, en Trujillo, hacia el establecimiento penitenciario de máxima seguridad de Challapalca, ubicado en la región Tacna. Los reclusos fueron trasladados con la cabeza rapada y vestidos de blanco, como parte de las acciones del Gobierno para reforzar el control en los centros penitenciarios. Durante la operación también se anunció un paquete de medidas orientadas a mejorar la seguridad en las cárceles.
La decisión generó reacciones divididas en el Congreso de la República. Desde algunos sectores parlamentarios cuestionaron que se adopten medidas similares a las aplicadas en otros países sin considerar las diferencias de cada realidad. Asimismo, señalaron que será necesario evaluar los resultados de este tipo de intervenciones para determinar si contribuyen efectivamente a combatir la delincuencia y el crimen organizado.
Por otro lado, representantes de Renovación Popular respaldaron el traslado, aunque expresaron su expectativa de que no se trate únicamente de una medida para generar impacto mediático. Consideraron que las acciones deben extenderse a otros establecimientos penitenciarios y formar parte de una estrategia generalizada para recuperar el control de las cárceles. En tanto, legisladores de la bancada oficialista defendieron la decisión y afirmaron que el Gobierno necesita transmitir señales de firmeza frente a la inseguridad ciudadana.
PROGRAMA CERO OCIO
Finalmente, durante el traslado se anunció la ampliación del programa Cero Ocio, iniciativa que busca que los internos realicen actividades productivas mientras cumplen sus condenas. Esta medida forma parte del paquete de disposiciones penitenciarias presentado por el Ejecutivo, que busca fortalecer el control en los establecimientos carcelarios y promover el trabajo entre la población penitenciaria.


