Veinticuatro exministros del gobierno de Pedro Castillo, así como algunos de sus familiares y principales escuderos políticos, intentan volver al centro del poder a través del Congreso de la República. La estrategia apunta a las próximas elecciones, donde estas figuras, antes parte del Ejecutivo, ahora buscan escaños en el Parlamento desde múltiples agrupaciones políticas. Entre los rostros más conocidos figuran Kelly Portalatino, Guido Bellido, Walter Ayala, Roberto Sánchez y Mirtha Vásquez.
De acuerdo con el analista político Enrique Castillo, esta movida responde al uso político de la imagen del expresidente. “Es más que nada aprovechar la figura de Pedro Castillo para tratar de lograr un ingreso que además le pueda posibilitar tener una bancada”, explicó. Aunque los candidatos están repartidos en once partidos, Juntos por el Perú destaca como la agrupación que concentra la mayor cantidad de postulantes vinculados al exmandatario, incluyendo al exministro y actual congresista Roberto Sánchez, hoy aspirante a la Presidencia.
Castillo señaló que, tras el gobierno de Dina Boluarte, la figura de Pedro Castillo ha sido parcialmente revalorizada en algunos sectores regionales, lo que ha generado un “bolsón electoral” que los castillistas buscan capitalizar. “Mucha gente cree que, si se cuelga de las piernas de Pedro Castillo, va a poder entrar al Parlamento”, indicó. Además, subrayó que la presencia de familiares como Irma y José Mercedes Castillo, así como de Yenifer Paredes, busca reforzar la idea de un bloque político que reivindique al expresidente preso.
¿ESTRATEGIA POLÍTICA?
El objetivo, según el analista, va más allá de lo electoral: se trata de conformar una bancada que pueda respaldar políticamente a Castillo e incluso impulsar una eventual amnistía. En esa línea, figuras como Walter Ayala, quien defendió públicamente al exmandatario tras su caída, o exministros como Bellido y Portalatino, también buscan la reelección pese al bajo nivel de aprobación del Congreso. A pocos meses de los comicios, el castillismo reaparece disperso en varios partidos, pero con un mismo propósito: recuperar influencia en el Parlamento.


