La población de Trujillo permanece indignada y preocupada luego del violento secuestro del empresario minero Jenss Lara Tantaquilla y el asesinato de cuatro personas ocurrido durante el último fin de semana. Los vecinos cuestionaron el nivel de inseguridad que atraviesa la ciudad y señalaron que los delincuentes ya actúan con extrema violencia y sin temor a las autoridades. Para muchos ciudadanos, el hecho representa una nueva señal del avance del crimen organizado.
El alcalde provincial de Trujillo, Mario Reyna, cuestionó la ausencia del ministro del Interior durante la crisis y sostuvo que la responsabilidad principal de combatir la inseguridad corresponde a ese sector. Si bien reconoció que el Ministerio de Defensa puede brindar apoyo logístico, consideró que debe ser el Ministerio del Interior el que asuma el liderazgo de las acciones contra la delincuencia. Asimismo, pidió a la presidenta Keiko Fujimori adoptar medidas concretas frente a la situación que vive la ciudad.
La autoridad edil también expresó su preocupación por la forma en que actuaron los secuestradores, quienes habrían utilizado uniformes, chalecos tácticos y una camioneta similares a los empleados por la Policía para ejecutar la falsa intervención. Según Reyna, resulta grave que una organización criminal pueda disponer de este tipo de indumentaria y armamento para hacerse pasar por agentes del Estado y cometer delitos de esta magnitud.
TEMOR ENTRE LOS CIUDADANOS
Mientras tanto, en las calles de Trujillo crece el temor entre los ciudadanos, quienes reclaman una mayor presencia policial y medidas urgentes para recuperar la seguridad. “Saquen a los militares, pero algo hagan”, expresó una de las voces recogidas durante el reporte. El caso de James Lara, quien finalmente fue liberado tras permanecer secuestrado, vuelve a poner en evidencia la crisis de inseguridad que enfrenta Trujillo y la necesidad de una respuesta efectiva de las autoridades.


