La minería ilegal continúa representando uno de los mayores desafíos para el Estado peruano. Según especialistas, esta actividad mueve alrededor de 12 mil millones de dólares al año, lo que equivale a más del 40 % de la producción nacional de oro que sale del país de manera irregular.
Además de las pérdidas económicas, expertos señalan que la minería ilegal impulsa otros delitos como la trata de personas, la explotación laboral, la extorsión y la corrupción, afectando especialmente a regiones como Madre de Dios, Ucayali, Huánuco y la frontera con Ecuador.
Los analistas también alertan sobre el grave impacto ambiental que deja esta actividad, debido a la contaminación de ríos y la devastación de amplias zonas de la Amazonía. Asimismo, sostienen que el dinero que genera este negocio ilícito facilita el soborno de autoridades y fortalece a organizaciones criminales.
Frente a este panorama, especialistas consideran que el próximo gobierno deberá reforzar la inteligencia policial, incrementar los recursos para las fuerzas del orden y mantener operaciones sostenidas que permitan combatir de manera efectiva la minería ilegal y sus redes delictivas.


