Danitza trabaja y percibe un sueldo mínimo, pero asegura que sus ingresos no le alcanzan para cubrir todos sus gastos. El pago del alquiler, el transporte y la alimentación consumen gran parte de su presupuesto, por lo que cualquier incremento en el costo de vida la obliga a reducir otros gastos. Una realidad similar enfrenta Duberly, quien afirma que una enfermedad o un gasto inesperado podría desestabilizar por completo la economía de su hogar.
Casos como estos reflejan una tendencia que, según la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), ha cambiado el rostro de la pobreza en el país. Actualmente, tres de cada cuatro personas en situación de pobreza viven en zonas urbanas. Son ciudadanos que trabajan, utilizan el transporte público y realizan sus compras en los mismos mercados, pero cuyos ingresos apenas les permiten cubrir sus necesidades básicas.
Las cifras difundidas este 2026 por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) muestran que el 25,7 % de la población peruana vive en condición de pobreza monetaria, lo que representa a más de 8,8 millones de personas. Además, un 32,8 % de los peruanos es considerado vulnerable, es decir, puede satisfacer sus gastos esenciales, pero una pérdida de empleo, una enfermedad o cualquier crisis económica podría empujarlo rápidamente a la pobreza.
DESAFÍOS DEL PRÓXIMO GOBIERNO
Este será uno de los principales desafíos que enfrentará el próximo Gobierno desde el 28 de julio. Más allá de fortalecer los programas sociales, especialistas consideran que será necesario impulsar la generación de empleos mejor remunerados, mejorar el transporte, fortalecer los servicios de salud y garantizar mayor seguridad para reducir las condiciones que mantienen a millones de familias en una situación económica precaria.


