Dos casos de atropello han reavivado el debate sobre la actuación del sistema de justicia. Aunque ambos hechos involucraron consecuencias graves, las medidas adoptadas contra los conductores han sido distintas, situación que ha generado cuestionamientos desde la defensa legal de uno de los implicados.
En uno de los episodios, la víctima logró recuperarse tras permanecer en cuidados intensivos, mientras que el conductor afrontó prisión preventiva. En el otro, la persona afectada falleció, pero el chofer investigado continúa en libertad. Además, en el primer caso el conductor permaneció en el lugar del accidente, solicitó auxilio y colaboró con las diligencias; en el segundo, el investigado se retiró de la escena y posteriormente se presentó ante las autoridades.
¿TRATO DESIGUAL?
El abogado Raúl Sotelo, defensa de Pablo Castillo, expresó su desacuerdo con lo que considera un trato desigual. Según indicó, su patrocinado —quien, afirma, se sometió a las pruebas correspondientes y no eludió la intervención policial— fue sometido a prisión preventiva pese a haber permanecido en la zona del siniestro. “No entendemos por qué el Poder Judicial y la Fiscalía no han tomado el mismo rigor o mayor en otros casos”, manifestó.
Pablo Castillo, empresario panadero, permaneció dos meses en el penal de Lurigancho tras el accidente en el que resultó herido Antonio Crespo, conocido en redes sociales como “Furrey”. En su momento, el Ministerio Público obtuvo nueve meses de prisión preventiva, medida que posteriormente fue revertida. Castillo calificó ese periodo como una experiencia injusta. “Detuve mi vehículo y me bajé para auxiliar al herido a pesar de estar muy nervioso”, declaró en su oportunidad.
Para Sotelo, la diferencia en las decisiones judiciales evidencia lo que describe como un “doble rasero”. El letrado cuestionó que en otros casos, donde la víctima perdió la vida y el conductor se retiró del lugar, no se hayan aplicado medidas similares. “Qué corona tiene este sujeto (…) para que se haya producido esta impunidad”, señaló.
