Un efectivo de la Policía Nacional del Perú (PNP), cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad, denunció que viene siendo extorsionado y amenazado de muerte, incluso contra sus tres hijos, tras frustrar un secuestro al paso cometido por falsos colectiveros en Lima. El agente decidió romper su silencio y contar su historia ante el temor constante por la vida de su familia.
Los hechos ocurrieron a finales de noviembre de 2024, cuando el suboficial salía de su servicio cerca de la medianoche y tomó un colectivo informal en la zona de Puente Nuevo, con la intención de llegar rápidamente a su domicilio. Sin saberlo, había abordado un vehículo ocupado por tres delincuentes, quienes lo identificaron erróneamente como una presa fácil.
El colectivo avanzó por la avenida Ramiro Prialé, a la altura de Huachipa, cuando el conductor desvió la ruta hacia una zona oscura y uno de los sujetos lo amenazó con un arma de fuego. En ese instante, el policía —que iba de civil— hizo uso de su arma de reglamento y hirió a dos de los atacantes, mientras el conductor y otro cómplice lograron huir. Finalmente, dos sujetos fueron detenidos y hoy cumplen prisión preventiva: Rubén Luján Cuadros y Rodolfo Guillermo Curo Flores.
AMENAZAS, EXTORSIÓN Y PEDIDO URGENTE DE PROTECCIÓN
Pese a la detención de los implicados, el agente denunció que las amenazas no cesaron y que incluso recibió mensajes vía WhatsApp, presuntamente de familiares de uno de los detenidos, en un intento de intimidación. “Siempre ando con chaleco antibalas… mis hijos no pueden salir de casa por su seguridad”, relató, al advertir que se siente desprotegido institucionalmente y sin un documento que garantice la seguridad de su familia.
El policía solicitó apoyo directo del comandante general de la PNP y que se activen medidas judiciales urgentes para protegerlo, especialmente ahora que el proceso judicial está por entrar en una etapa decisiva. “Temo más que nunca por la vida de mis hijos”, afirmó, mientras continúa desplazándose de un lugar a otro para evitar ser ubicado por los extorsionadores.


